Culiacán, Sinaloa (RRC ): En medio de una sangrienta disputa interna por el control del Cártel de Sinaloa, la facción conocida como “Los Chapitos” –liderada por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán– enfrenta un debilitamiento sin precedentes. Tras casi 500 días de guerra contra la facción de “Los Mayos”, aliada a Ismael “El Mayo” Zambada, el grupo ha perdido alrededor del 80% de sus principales caudillos, entre asesinatos, detenciones y fugas. Esta oleada de bajas plantea interrogantes sobre la supervivencia de Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, los únicos líderes en libertad, y si esto marca el ocaso de su dominio en el narcotráfico mexicano.
Antecedentes del conflicto.
El Cártel de Sinaloa, uno de los más poderosos de México y América Latina, ha estado dividido desde la captura de “El Chapo” en 2016 y su extradición a Estados Unidos. La tensión escaló en septiembre de 2024, cuando Joaquín Guzmán López, uno de “Los Chapitos”, secuestró a “El Mayo” Zambada y lo entregó a autoridades estadounidenses, presuntamente para negociar una reducción de pena. Esto desató una guerra abierta entre “Los Chapitos” y “La Mayiza”, el brazo armado de los Zambada, liderado por Ismael Zambada Sicairos, “El Mayito Flaco”. El conflicto, que ya suma 479 días al cierre de 2025, ha generado olas de violencia en Sinaloa, con enfrentamientos, explosiones y ejecuciones que afectan a civiles y empresarios locales.
Históricamente, el cártel operaba bajo la dupla de “El Chapo” y “El Mayo”, pero la nueva generación ha intensificado la rivalidad. “Los Chapitos” controlan rutas clave de fentanilo hacia EE.UU., mientras que “Los Mayos” mantienen alianzas tradicionales. La cooperación entre México y Estados Unidos, con recompensas millonarias de la DEA, ha acelerado las caídas en el bando de los Guzmán.
Pérdidas clave en la estructura de “Los Chapitos”.
De una lista de 10 caudillos principales identificados por la Secretaría de la Defensa Nacional en octubre de 2024, ocho han sido neutralizados. Estas bajas incluyen jefes de sicarios, operadores financieros y proveedores de armas, desmantelando el flujo de recursos esenciales para la guerra:
- Asesinados: Óscar Noé Medina González (“El Panu”), jefe de sicarios y número tres en la jerarquía, ejecutado el 21 de diciembre en la Ciudad de México; Alan Núñez Herrera (“El Alquimista”), proveedor de armas y vinculado al tráfico de fentanilo, asesinado el 23 de diciembre en Culiacán; Jorge Humberto Figueroa Benítez (“La Perris” o “El 27”), líder del brazo armado, abatido en mayo en Navolato; Mario Alberto Jiménez Castro (“El Kastor”), contador clave, asesinado en febrero en el Estado de México; y Juan Luis Castro, jefe de seguridad personal.
- Detenidos: Néstor Isidro Pérez Salas (“El Nini”), jefe de seguridad responsable de eventos violentos como el “Jueves Negro”, capturado en noviembre de 2023 y extraditado; José Ángel Canobbio Inzunza (“El Güerito”), operador financiero y exportador de fentanilo, detenido en febrero; Kevin Alonso Gil Acosta (“El 200”), jefe de sicarios, extraditado en febrero; y recientemente, el 23 de diciembre, Mario Alfredo Lindoro Navidad (“El 7”, cuñado de Iván Archivaldo) y su padre Mario Lindoro Elenes (suegro), procesados por lavado de dinero en Jalisco.
- En fuga o retirados: Samuel León Alvarado (“El León”), herido en un ataque; Liborio Núñez Aguirre (“El Karateca”), quien pactó con autoridades; y Jobanis de Jesús Ávila Villadiego (“Chiquito Malo”), líder del Clan del Golfo colombiano, que retiró su apoyo.
Solo quedan activos Juan Pablo Lozano (“El Camarón”), traficante de armas posiblemente en EE.UU., y Pedrito Loaiza, hijo de una figura histórica del narco, pero sin roles centrales en la contienda.
Desarrollos recientes.
En los últimos meses, la violencia se ha extendido más allá de Sinaloa, con ejecuciones en la Ciudad de México y detenciones en Jalisco. A principios de 2025, “Los Chapitos” formaron una alianza inusual con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), compartiendo rutas para protección contra “La Mayiza”. Figuras como Audias Flores Silva (“El Jardinero”) del CJNG podrían asumir roles de seguridad, desplazando a operadores sinaloenses tradicionales. Además, familiares como primos de los Guzmán (Jaziel Abdiel Guzmán Araujo, Alberto Zepeda Cano y Joel Zepeda Cano) intentan llenar vacíos, pero el círculo se estrecha.
El gobierno mexicano, en coordinación con EE.UU., ha intensificado operativos, con acusaciones formales por tráfico de fentanilo. Expertos señalan que, aunque “Los Chapitos” mantienen capacidades logísticas, la pérdida de mandos reduce su letalidad y expone vulnerabilidades a traiciones internas.
Implicaciones: ¿El ocaso de una era?.
Esta “guerra de 500 días” no solo debilita a “Los Chapitos”, sino que transforma la dinámica del Cártel de Sinaloa. Con un 80% de sus caudillos fuera de combate, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo quedan aislados, dependiendo de alianzas externas como el CJNG, lo que podría diluir su control familiar. Analistas advierten que esto propaga el conflicto, afectando la economía local y aumentando el riesgo de escalada en 2026. Sin embargo, el grupo retiene recursos para contraatacar, y la balanza podría inclinarse hacia “Los Mayos” si las detenciones continúan. Por ahora, Sinaloa permanece en alerta, con empresarios calificando la situación como “catastrófica”.
La pregunta persiste: ¿es este el fin de “Los Chapitos”, o solo un reacomodo en el tablero del crimen organizado? Las autoridades mexicanas y estadounidenses observan de cerca, mientras la violencia sigue cobrando vidas.
